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Alf" es húngaro, trabaja en un circo y tiene 71 años

Alf no nació en Melmac. Cuando tenía menos de 6 años, un Papá Noel famélico, casi quijotesco, me convirtió en el niño más escéptico de todos los tiempos. Desde aquel encuentro tan desencantado con Santa Claus en la Plaza de Armas de Lima cuestioné todo lo que me parecía extraño o irrealizable.

Mientras mis amigos buscaban en las enciclopedias infantiles la ubicación de Melmac, yo miraba con fijación y rigor el traje peludo de Alf. Buscaba dónde estaba el bendito cierre del traje, me preguntaba qué tipo de ser humano podía entrar en ese cúmulo de pelaje y entonces sucedió. Evalué el tamaño, calculé dimensiones y allí entendí. Alf pudo haber nacido en la Tierra, pero algo de él tenía que ser de otro planeta.

Alf no nació en Melmac. Digamos que tampoco lo hizo muy cerca. Allá, en la remota Hungría, un hombrecito de 83 centímetros se convirtió en una atracción circense irrepetible, casi un objeto de estudio después de abrir el telón.

Mihaly “Michu” Meznaros recorrió el mundo con su cuerpo diminuto y su sonrisa de Jocker. Parecía salido de algún juego de cartas de gitanos. Era raro pero encantador. No necesitó de un cohete interespacial para cruzar galaxias. Su cápsula para simular ese viaje y convertirse en un ser incomprendido y extraño fue ese traje peludo de tamaño económico. Alf no era melmaciano sino húngaro. Se llama también Mihaly “Michu” Meznaros y hoy tiene 71 años.

Por Pedro Canelo /elcomercio.pe


[[Archivo:[[Archivo:Alf no nació en Melmac. Cuando tenía menos de 6 años, un Papá Noel famélico, casi quijotesco, me convirtió en el niño más escéptico de todos los tiempos. Desde aquel encuentro tan desencantado con Santa Claus en la Plaza de Armas de Lima cuestioné todo lo que me parecía extraño o irrealizable.

Mientras mis amigos buscaban en las enciclopedias infantiles la ubicación de Melmac, yo miraba con fijación y rigor el traje peludo de Alf. Buscaba dónde estaba el bendito cierre del traje, me preguntaba qué tipo de ser humano podía entrar en ese cúmulo de pelaje y entonces sucedió. Evalué el tamaño, calculé dimensiones y allí entendí. Alf pudo haber nacido en la Tierra, pero algo de él tenía que ser de otro planeta.

Alf no nació en Melmac. Digamos que tampoco lo hizo muy cerca. Allá, en la remota Hungría, un hombrecito de 83 centímetros se convirtió en una atracción circense irrepetible, casi un objeto de estudio después de abrir el telón.

Mihaly “Michu” Meznaros recorrió el mundo con su cuerpo diminuto y su sonrisa de Jocker. Parecía salido de algún juego de cartas de gitanos. Era raro pero encantador. No necesitó de un cohete interespacial para cruzar galaxias. Su cápsula para simular ese viaje y convertirse en un ser incomprendido y extraño fue ese traje peludo de tamaño económico. Alf no era melmaciano sino húngaro. Se llama también Mihaly “Michu” Meznaros y hoy tiene 71 años.

Por Pedro Canelo /elcomercio.pe